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Parque Nacional "El Cajas" y nuestro regreso a Guayaquil

domingo, 11 de diciembre de 2011


La mañana había llegado y desde la noche anterior tenía lista mi maleta para mi regreso a la ciudad de Guayaquil, me tome el tiempo para estar acostado unos minutos más para así poder recordar todas las cosas que había vivido en pasados días, pero debía interrumpir mi proceso de visualización y salir del cuarto ya que el resto tenía pensado salir de Cuenca pasado las 11 de la mañana, esto según a una llamada que le había hecho a Marthita antes de salir del cuarto. Melodie acababa de salir del baño y su mama estaba terminando de preparar el desayuno, nos sentamos y empezamos a hablar sobre lo que podía hacer en el parque nacional de El Cajas ahora que íbamos para allá. En esta ocasión lastimosamente Melodie no podría acompañarme ya que tenía unos trabajos pendientes de la Universidad así que solo iría conmigo hasta el hotel donde estaban hospedados el resto del grupo. Me sentía bastante apenado por todo esto y más aun por abandonar aquel hogar donde me habían tratado con tanto cariño, palabras faltaron para expresar mi gratitud hacia ellas, por su buen trato y gran compañía.




Deseándonos cada parte lo mejor en nuestras vidas y sin dejar a un lado la posibilidad de vernos nuevamente en un futuro cercano me despedí de la mama de Melodie con un fuerte abrazo y luego en compañía de Melodie fuimos donde mis amigos, no sin antes pasar por un supermaxi ya que debía comprar unas pilas para mi cámara y otras cosas para el viaje de regreso. Llegamos al hotel con el acostumbrado elegante retraso de los 10 minutos. Todos ya tenía todo listo para salir, solo me quedo la despedida con Melodie con quien me tome una última foto; mientras yo me subía al carro ella se alejaba lentamente mirando hacia atrás. Pasando por el centro de la ciudad empezamos a realizar una búsqueda por algunos dulces cuencanos, en particular por los hechos por las monjas de un monasterio local los cuales tienen la fama de ser los mejores. Nos tomo algo de tiempo pero con paciencia llegamos al local y luego de abastecernos de dulces salimos en dirección al mercado de flores y como última imagen de la ciudad quedo grabada en m memoria las estatuas humanas que estaban en los alrededores de la catedral de la Inmaculada Concepción.



Ya en la carretera invertimos algo de tiempo hablando sobre nuestras experiencias en la ciudad de los cuatro ríos, al volante iba Marthita quien estaba experimentando su primer viaje inter provincial por ella sola. En cuestión de unos 20 minutos estábamos en El Cajas, la idea era conseguir un lugar para almorzar, pero la gran mayoría solo ofrecían esa opción luego de pescar tu propia comida, con esto me refiero a las truchas que abundan en los ríos que hay ahí. Pasamos por el bar tipo hostería donde habíamos hecho un break en nuestro viaje de ida a Cuenca, pasamos por algo de información ya que en aquel lugar solo vendían comida de picar, bebidas calientes en su mayoría y recuerdos. Caminando de regreso a los carros muchos de nosotros aprovechamos a tomar fotos del paisaje, era sencillamente majestuoso, todo el lugar rodeado por montañas tan altas y de donde caía el agua en grandes cantidades, un lugar donde había campos verdes con caballos y un aire muy fresco. Fuimos a una hostería llamada “Dos Chorreras” que parecía muy agradable y donde la atención fue muy buena, nos topamos con una amiga y luego de recibirnos una persona que trabajaba ahí nos sirvieron por cortesía de la casa unos canelasos. El menú era basado en una sola cosa, truchas; las había en muchas formas y de muchos sabores; luego de una larga evaluación me decidí por la “Trucha al vino tinto”, elección de la cuál no me arrepiento ya que fue un plato exquisito y a un precio bastante considerable.






Mientras nos traían nuestros pedidos salimos a conocer la hostería, era grande y sus instalaciones aprovechaban bastante la luz natural del sol lo cual le daba un toque bastante acogedor. Habían salas con chimeneas, comedores grandes con Buffet, fuentes con Truchas, pasadizos tipo cuevas, en resumen un lugar muy bonito donde me hubiera gustado pasar al menos una noche (sin importar el costo que era de 100 dólares) pero de seguro hubiera sido una agradable experiencia. Antes de sentarme nos percatamos de la presencia de una novia quien iba a casarse o ya lo había hecho y estaba en su recepción, tenía la sospecha de haberla visto antes, cosa que fue confirmada después con mi encuentro con una amiga de mi hermana llamada Andrea, la novia era su hermana y estaba ahí por su boda, intercambiamos un par de palabras y luego regrese a la mesa a disfrutar de mi almuerzo.

Cada uno se tomo el gusto de degustar de sus platos, mi principal problema que era la calefacción que estaba a mis espaldas había sido arreglado y conversamos de algunas cosas mientras íbamos terminando de almorzar. Luego de cancelar nuestros consumos salimos por algunas fotos grupales junto al estanque que había fuera de la hostería; había llegado el momento de la despedida ya que estamos en carros separados, salimos del lugar y nos quedaba por delante unas horas más de viaje, pero la neblina viendo lo solitarios que estábamos decidió hacernos compañía en la próxima hora de recorrido. Ante los gritos de miedo de mi compañera de alado vi como mejor opción ponerme a leer un poco, había llevado para este viaje el libro de José Saramago, “Ensayo sobre la Ceguera” y fue este autor quien me acompaño en el resto del viaje. La mayor preocupación de los presentes era que me mareara por leer, pero eso no ocurriría ya que siempre ejercitaba mi mente con lectura en todos mis viajes, el único mal por el cuál pase fue la tapada de oídos, los cuales cada cierto tiempo explotaban haciéndome pasar por desagradables momentos; esto era debido a la altura, así que aprovechando que en el carro había un altímetro iba encontrando la paz mientras la altura a la que estábamos disminuía.

Es una sensación bastante rara eso del cruce entre Costa y Sierra, y viceversa;  sientes ese abrumador calor sofocante y húmedo propio de tu tierra y que sin importar cuantos años hayas vivido en esa parte del país, siempre te incomoda. Nos faltaba menos de una hora para llegar a nuestra querida ciudad y debido al éxito al volante de Marthita y creo más que por el hecho de haber sobrevivido todos al viaje de regreso fuimos a un local de Chilis en Riocentro para aprovechar el 2x1 que había en bebidas con cocteles (para ellas) y de cerveza (para mi). Habíamos llegado a la ciudad siendo las 6 y media de la tarde y tomando se nos fue apenas otra hora más, definitivamente el feriado aun no quería irse y tenia muchas ganas de seguir celebrando, y eso fue lo que hice ya que en la ciudad estaba de visita un primo con quien tome algunas cervezas más en mi casa aprovechando que nadie del resto de mi familia había regresado de sus respectivos viajes.

Este fue sin duda un viaje muy bueno, y no lo digo por las cosas que vi y los lugares impresionantes que visite, sino más bien por el calor de las personas que estuvieron ahí para mi y que me supieron dar eso que tanto necesitaba, unas vacaciones y un momento para disfrutar del ahora. Ahora solo quedaba volver a los horarios tanto de trabajo como los de estudio, pero todo esto es parte de un proceso que aun estoy tratando de comprender, por ahora me despido y espero pronto poder compartir con todos nuevas experiencias de viaje. Hasta luego!

Cuenca, la ciudad de los cuatro ríos!

miércoles, 30 de noviembre de 2011


Definitivamente del día Jueves al Viernes había tenido las mejores horas de sueño del viaje, sentían que eran las 9 cuando en realidad eran más de las 10 y media de la mañana, del otro lado de la puerta, en el pasillo escuchaba a Melodie pasar, decidí entonces levantarme y lavarme la cara; en este día iríamos a recorrer las ruinas de Pumapungo, pero antes iríamos a buscar un lugar donde comer comida típica cuencana y luego a recorrer las partes de la ciudad que faltaba conocer.




En el momento del desayuno estuvimos planeando las actividades del día, no me había reportado con mi amiga Marthita y el grupo, pero sabía que en alguna parte de la ciudad me los encontraría ya que sabía que tenían pensado hacer turismo por la ciudad. Unos minutos más tarde estábamos en el centro de la ciudad y nuestra primera parada fue la Catedral de la Inmaculada Concepción, el primer día en Cuenca había estado en el lugar, pero las puertas estuvieron cerradas asi que no pude apreciarla desde adentro, ahora que estaban atendiendo fuimos para ver el lugar. Este templo es sin duda una bonita obra de arte, muy grande (Es si no me equivoco  el templo más grande en el Ecuador) y mientras caminaba con Melodie íbamos hablando sobre temas relacionados al lugar, Melodie me preguntaba y yo le respondía en la medida que conocía por estar en la Iglesia Ortodoxa. En la entrada te recibe una estatua inmensa de Juan Pablo II y el arte en el lugar era muy interesante en especial como se veían las cúpulas desde adentro de la catedral, los cuadros de las estaciones y el lugar donde el sacerdote oficiaba la misa. Muchas de las personas que estaban en el lugar no mostraban un ápice de respeto, tomándose fotos en lugares en el lugar que les daba la gana; situaciones y comportamientos con los que no me encontraba cómodo, pero supongo que no es la culpa de esas personas, nadie tal vez supo explicarles de pequeños la importancia de guardar un poco respeto en lugares como una iglesia, y aunque no se trate de la verdadera al menos la intención de guardar el respeto a Dios cuenta.


Salimos después de algunos minutos, eran un poco más del medio día y nuestra primera opción de almuerzo fue un restaurante justo a lado de la catedral donde estábamos. El nombre del local era “Raymipampa” y había una pequeña columna para entrar, Melodie al parecer conocía a los dueños y nos consiguieron una mesa, luego de sentarnos y traernos el menú nos pusimos a conversar bastante sobre nuestros pasados, hubo mucha tela que cortar y fue mejor así ya que de esa forma hicimos algo de tiempo hasta la llegada de nuestros almuerzos. Habíamos pedido el mismo plato que consistía en carne, hornado, morcilla, locro y más; un mix que salió bastante delicioso, el plato estaba lleno, pero el hambre pudo más y fue así como pasamos los siguientes 40 minutos entre buena comida, buen ambiente (en especial la vista del parque desde la ventana del restaurant) y sin duda una buena compañía.


Salimos del lugar y bajamos por algunas calles del centro, Melodie quería mostrarme la casa que había pertenecido a sus abuelos y que tenia algunas décadas encima, llegamos luego de caminar unos 15 minutos y en la esquina de aquella intercesión se levantaba una casa de dos pisos bastante bonita y simpática, nos preguntamos que tal hubiera sido vivir ahí y de los pocos que guardaba ella de aquel lugar que algún día planea recuperar.  No dejaba de preguntarme que se sentiría ese sentimiento de pertenencia a un lugar físico, en mi vida no solo he sentido eso por mi ciudad, pero no por una casa… en el transcurso de los últimos 20 años pase por algunos cambios de casa donde no me quedaba un tiempo mayor a los 5 años, luego de irme de ellos sentía la obvia nostalgia, pero no ese sentimiento bonito de pertenencia, tal vez en un futuro no muy lejano Dios me permita sentir eso que muchos le llaman hogar.


Caminando y bajando por las calles de la ciudad llegamos a un convento de monjas que es famoso por los dulces que en dicho lugar se preparan y venden y es que una de las cosas por la que Cuenca es conocida es sin duda por sus dulces, compramos algunos de mucho tipo, la gran mayoría chocolates y cocadas para mi regreso a Guayaquil y para el camino. Unos pasos más adelante nos encontramos con una tipo librería donde vendían bastantes libros usados, me tope con algunos de una editorial que solía leer mucho de niño y Melodie encontró un libro de anatomía que separo para recoger la semana que seguía. Llegamos a unas escalinatas las cuales llevaban a uno de los puentes del rio, pasamos por esos ambientes disfrutando del paisaje y me gusto el hecho de que inclusive haya la facilidad de sentarse a orillas del rio lo cual de hecho hicimos, en los próximos minutos me quede acostado en la hierba mirando al cielo, el sonido del agua chocar con las rocas lograron el ambiente perfecto para el descanso que buscaba, me sentía en paz.


 
 

Avanzamos en dirección al parque donde los vendedores ambulantes ofrecían sus productos, otros artistas vendían sus cuadros y pasar entre el mar de gente que se había formado en aquellas veredas se torno insufrible, más adelante tomamos el camino al llamado “puente roto” que había sido uno entero solo que el rio (no me pregunten como, con lo calmado que me parecio) se lo llevo, ya con la mitad de la estructura en pie optaron en dejarlo como atractivo turístico donde en sus bases se pueden encontrar más vendedores de cuadros y uno que otro cantante urbano; ya arriba del puente dos policías nos ayudaron tomándonos unas fotos y seguimos el sendero en dirección a las ruinas de Pumapungo. El Banco Central estaba casi cerrado, el museo no estaba atendiendo, pero el paso a las ruinas que están colocadas en la parte trasera del edificio si estaban abiertas al publico. Desde ese lugar se sentían corrientes cada vez más heladas a medida que el sol se ocultaba, tuve la oportunidad de ver los hornos de ladrillos hechos por la compañía de los Jesuitas y pudimos apreciar desde lejos el parque de abajo, tratamos de bajar pero un guardia apareció diciendo que ya estaban cerrando todo el lugar, ya saliendo del lugar pude ver algunas llamas que estaban siendo metidas a sus cercas.






Subiendo por la calle llegamos a un bar cafetería llamado “CoffeeTree” que por lo que se también tiene sucursales en Quito y donde se estaba presentando un grupo de Jazz, sin pensarlo 3 veces nos quedamos en ese lugar y pedimos algo para beber sin imaginarnos que estaríamos ahí gran parte de la noche.  Estuvimos hablando del pasado y para sorpresa de ella resulte ser del tipo “romántico” por las historias que le contaba que inclusive fueron usadas para bromas en momentos posteriores.  Justo después de la presentación del grupo llegaban a lo lejos mi amiga Marthita y compañía quienes estaban también recorriendo la ciudad y nos acompañaron en la mesa contigua. Luego de algunas horas de charla y bebidas nos estábamos dirigiendo sin rumbo fijo por las calles aledañas hasta llegar al mismo rio de la tarde, pero por otro lado. Nos detuvimos justo en un lugar donde se escuchaba la música de rock latino que estaban poniendo en un hotel que estaba en la otra orilla del rio, nos sentamos un rato casi sin pensar en lo peligroso que era estar a esas horas sentados en un lugar como ese.  Ya eso no importaba, estas eran mis últimas horas en la ciudad de los cuatro ríos ya que a la mañana siguiente tendría que regresarme a Guayaquil, no sin antes pasar por el parque nacional de “El Cajas”; no quería levantarme de aquel lugar pero debíamos buscar un taxi para regresar a la casa, este había sido un día demasiado bueno, lleno de muy gratas experiencias.

Redescubriendo Ingapirca

lunes, 21 de noviembre de 2011


Habiendo descansado un poco del viaje y del trajín del primer día estábamos en pleno día Jueves y 5 minutos luego de abrir los ojos se me ocurrió llamar a una amiga para consultar sus planes del día; anteriormente habíamos comentado la idea de ir hasta Ingapirca solo que aun no se había confirmado una fecha la cual podría bien haber sido el Viernes o el Sábado, para alegría mía se había decidido que ese Jueves sería el día de la expedición. Tomando algo de fuerzas para caminar hasta el baño y lavarme la cara y los dientes trataba de acostumbrarme al clima frio y a las trampas mortales en las que se convierten los baños con una temperatura un poco mayor a los 10 grados.

En la sala ya me estaba esperando levantada mi amiga Melodie y su mamá quienes estaban terminando de preparar el desayuno, el cual consistía en tostadas, jugo y frutas acompañadas obviamente de una buena taza de café caliente. El televisor estaba prendido, al parecer tenían la agradable costumbre de escuchar música de los 80 a los 90 mientras comían en la mesa. La mamá de Melodie siempre muy atenta trataba de hacerte sentir como en tu casa, me averiguaba todas las actividades culturales que habría en la ciudad en esos días por las fiestas. Como no suelo rechazar una conversación interesante perdí la noción del tiempo mientras intercambiaba experiencias con mis buenas samaritanas y tenía pocos minutos para ir hasta el hotel para reunirme con los demás y salir para Ingapirca, por suerte no fue nada que un viaje en taxi no pudiera solucionar y obviamente la típica excusa ecuatoriana de “en 5 minutos estoy llegando”, luego de 15 minutos habíamos llegado al hotel y en cuestión de segundos salimos en dirección a Ingapirca nuestra guía hasta las tan famosas ruinas Incas no sería otra que la aplicación de Google Maps, cuyo apodo por la voz que usaba en las instrucciones de rutas que daba sería “La señora”. Luego de llenar el tanque partimos, en el  camino Melodie fue mostrándome el lugar donde se encontraba estudiando su carrera universitaria y de sus travesías para poder llegar hasta ella.


Luego de 45 minutos de viaje habíamos llegado a Ingapirca, bueno en realidad a la calle Ingapirca, resulta que la aplicación confundió nuestro destino con una calle del mismo nombre lo cual nos hizo salir un poco del camino, pero preguntando a las personas adecuadas ya nos encontrábamos nuevamente en el camino, sucedieron algunas escenas graciosas mientras una amiga preguntaba el camino hasta las ruinas como una señora que tuvo un susto de muerte lo que provoco las risas de todos los presentes en el carro. Pronto el camino dejaría de ser de asfalto para ser de piedras y polvo, nos llamo la atención que durante el viaje de ida hayamos visto pasar corriendo a dos chicas por el carretero, no podíamos entender algún motivo en particular para la conducta de la señora en querer correr algunos kilómetros y peor aun el como unos metros más adelante una tercera chica se les había unido a la travesía, y así iban las tres haciendo carrera para llegar a un destino que todos nosotros ignorábamos pero que nos parecía un tanto gracioso; decidí entonces sacar la cámara y tomar fotos del paisaje que cada vez se ponía mucho más bonito, pero la amenaza de una fuerte neblina nos asechaba con la promesa de que nos acompañaría por el resto del viaje.


Con una consulta más habíamos por fin dado con la localidad aledaña a las ruinas, llegamos hasta un parqueo y nos estaba recibiendo un frio poco agradable; ya con dos buzos encima y luego de estornudar 10 veces continuamos la travesía, esta vez serían unos 15 minutos a pie donde estaban el museo, las tiendas de recuerdos, artesanías, puestos de comida y almuerzos varios y por supuesto la entrada a las ruinas. Como ya se los había comentado el lugar había sido invadido por la neblina y mientras comprábamos los boletos para entrar (cual parque de diversión) fuimos a la fila, Melodie había dejado encargado unas papas fritas las cuales estarían listas al momento de nuestra salida del lugar. Siendo nuestro turno para entrar nos recibió nuestra guía, su nombre era Isaura y no tenia nada que envidiarle a Jefferson Pérez ya que nadie caminaba y se movía como ella por el paramo. Luego de las instrucciones de Isaura comenzamos nuestro paseo mientras nos daba datos curiosos, culturales e históricos de lo que antes solía ser Ingapirca.

Ingapirca es un complejo arqueológico ubicado a unos 3.120 metros de altura, sus construcciones son de origen Inca y según estudios era utilizado como observatorio del sol y la luna, además era un lugar de adoración y veneración al sol quien fue el máximo Dios para los Incas. Isaura nos explicaba que Ingapirca es una palabra quichua que significa “Muro del Inca” y siguiendo la ruta marcada por el recorrido nos iba explicando este y otros datos interesantes sobre el complejo y de los intentos por tratar de preservar este legado de la cultura incásica. Fuimos encontrando muchas llamas en el camino y con dificultad a la distancia podíamos alcanzar a ver el “Templo del Sol” debido a la fuerte neblina presente. Pasado unos 20 minutos Isaura nos daba desde ya la advertencia de que en el templo del Sol solo podríamos estar solo un total de dos minutos, los cuales en realidad fueron 5. Aun con la neblina presente se podía admirar un bonito paisaje desde la cima del templo e inclusive me pareció haber visto lo que parecía ser una especie de alcantarillado Inca.



Una vez terminado el recorrido Melodie me convenció para ir por unas postales y luego la acompañe a ver sus papas fritas las cuales no sentía en mis dedos por el frio que tenia sin importar lo calientes que estaban, mientras caminábamos hacia el carro había empezado a llover sobre nosotros por la cantidad de niebla acumulada ahí, ya en el carro me dedique a comer toda la comida chatarra que había comprado en el lugar y luego de unos minutos empecé a recuperar el calor en mis manos. Ya de regreso en Cuenca tomamos caminos separados en el centro comercial Millenium Shopping y fuimos a descansar un poco a la casa. En esta ocasión la noche nos tenía preparado una noche de relax, viendo películas en casa, comiendo y conversando amenamente solo que antes de dormir pude ver en mi Twitter que me habían preguntado la ruta hasta Ingapirca y si podía usar el Google Maps, obvio que le advertí que no lo haga, le brinde algunas indicaciones y que para más información que consulte con las personas del lugar. No siempre es bueno confiar en una maquina en un viaje. 

Cuenca, una noche de vino y vacas locas!

viernes, 11 de noviembre de 2011


Luego de algunos meses sin poder disfrutar de un buen viaje tuve la oportunidad de pasar unos días fantásticos en Cuenca, gracias a una rápida decisión y la buena voluntad de una amiga y siendo las 3 de la mañana del 2 de Noviembre el viaje esta decidido y una hora más tarde estaba ya arreglando mis maletas. Mi buena samaritana y compañera de viajes iba a ser Marthita quien iría en un principio con 5 amigas suyas y el novio de una de ellas, estando listos el viaje por carretera comenzó cerca de las 8 de la mañana, en nuestro carro iba conduciendo un chico llamado Carlos el cual trabajaba con el papá de ella.

El viaje no duro más de 3 horas y siendo las 11 de la mañana ya estábamos en el hotel donde el grupo se quedaría. Gracias a un mensaje por Facebook que envié a una amiga que residía en Cuenca a las 3 am ya para las 4 y media tenía confirmado un lugar donde quedarme, y entonces una vez que el resto se terminara de acomodar solo me faltaba esperar a mi amiga. Su nombre es Melodie, antigua y fiel lectora de mi Blog con quien había comenzado una bonita amistad hace aproximadamente 4 años atrás y que por cosas de la vida se encontraba viviendo en Ecuador, esta seria la segunda vez que nos veríamos en persona, pero el sentimiento al verla es como tratar con un amiga de muchos, muchos años y no hay nada que me guste más que compartir momentos de mi vida con personas de mi entera confianza. Cuando ella se había bajado del taxi el resto del grupo se había adelantado a comer en un restaurante llamada el “Pavon Real” y con unas vagas indicaciones de donde quedaba el local procedimos con su búsqueda la cual culmino rápidamente gracias a la bondad de 2 señoras que gentilmente nos habían proporcionado la dirección completa.


Recuerdo haber pedido un plato de camarones y la comida en el lugar no estaba mala, lo único de lo que podría quejarme fue el tiempo de espera, luego de disfrutar de nuestros respectivos platos tomamos caminos separados, el resto tenia planes de asistir a un concierto de noche, mientras yo planeaba conocer la ciudad y obviamente liberarme un rato de mi maleta. Entonces nuestra próxima parada fue a la casa de mi amiga Melodie, cogimos un bus mientras íbamos conversando en el camino, algo que siempre me maravillo de ella fue su fluidez al hablar el español y obviamente su forma única de ser. Luego de 20 minutos de viaje habíamos llegado a su casa, un departamento con decoraciones color rosa que lo hacían parecer un sueño surreal, en la casa nos recibió la mama de mi amiga, una persona siempre presta a ayudar , agradable y de buen corazón quien aparte de su hija me hicieron sentir como en mi casa todo el tiempo. Conversamos durante mucho tiempo, hablando de como nos habíamos conocido, recordando los múltiples mensajes que nos habíamos enviado en los últimos años, intercambiando impresiones, etc. La mamá de mi amiga nos había ayudado con algunos programas sobre las actividades que habrían en la ciudad por las fiestas y luego de probar algunos dulces (Melodie tiene una gran debilidad hacia ellos) salimos hacia la ciudad.


Visitamos el centro de la ciudad, en el pude ver por afuera la Catedral de La Inmaculada Concepción siendo esta la iglesia o catedral más grande del Ecuador, hecha de mármol su edificación comenzó en 1885. En un principio Cuenca me atrajo por su arquitectura, no terminaba de aprenderme bien las calles ya que una se parecía más a la otra, caminamos y caminamos conversando de muchas cosas y luego de mucho andar entramos a una cafetería por algo de tomar lo que luego seria unas cuentas copas de vino tinto y algo de picar. El ambiente era encantador, con familias compartiendo momentos agradables y otros solitarios que trabajaban en sus laptops, por afuera en las calles todos iban y venían y nuestra charla cada vez iba mucho mejor; luego uno de los chicos de la otra mesa mostro su gusto por mi amiga pero el pequeño andaba muerto de miedo de hablarle, su padre y abuela le animaban pero eso solo lo hacia dudar más. Antes de irse el pequeño se animo y se despidió de Melodie y aun cuando era cargado por su padre desde la calle seguía despidiéndose de ella.



Como era la apertura de las fiestas de la ciudad salimos de la cafetería hacia el centro de la ciudad para ver un evento conocido como “Las vacas locas” que eran uno muñecos tipo año viejo que eran cargados por alguien y que a medida que pasaba el tiempo iban reventando y explotando en colores, antes de que ellos salieran la fiesta local era animada por la banda del ejercito nacional, Melodie se preguntaba como ellos le hacían a lo que yo le respondí: “Es el ejercito nacional, saben hacer de todo menos combatir” luego de algunas risas y algunos encuentros con amigos y conocidos de Melodie dio inicio el evento de los juegos pirotécnicos, la gente empezó a rodear a las así llamadas “Vacas locas”, estas empezarón a danzar dentro del circulo que se había formado, eran un total de dos vacas, una cafe y y la otra blanca y cada vez que se acercaban a las personas estás se asustaban por las posibles explosiones que se vendrían y una vez terminado su acto la mirada de todos los presentes se había enfocada en la torre, llena de explosivos que reventaban de variadas formas, piso por piso hasta llegar a la cima donde había uno que al prenderse salió volando dando giros en su propio eje.


Un gran espectáculo y un día digno de recordar, para ese momento estaba cansado y no soportaba mis piernas así que regresamos en taxi a la casa para descansar, nos esperaba una excursión a Ingapirca al día siguiente.

Algunas anecdotas de Quito

miércoles, 13 de octubre de 2010


Después de dejar embarcado a Erick en el bus que lo llevaría hacia Otavalo donde de seguro lo esperaban nuevas aventuras a mi en particular me esperaban otras y de otro tipo, había pasado por una muy grata experiencia haciendo una de las cosas que más disfruto hacer que es aventurarme a lo desconocido, por ahora estaba medianamente satisfecho y desea pasar un tiempo en familia y junto a los míos encontraría algo de diversión y paz. Habían pasado años desde mi última visita a Quito, siendo las primeras horas de la noche estaba con paso acelerado en busca de mi primo que hace pocos segundos me había llamado preguntando sobre mi parada, después de un rápido saludo fuimos camino al parqueadero donde me esperaba mi tía. El frío estaba en su auge y desde el sur nos esperaba un singular viaje de 45 minutos hasta el norte de la ciudad.

Ya habiendo llegado a casa fui informado sobre los recientes cambios en el sector y casa, luego de una corta llamada a otro de mis primos para que viniera a casa con algo de bebidas nos pusimos al día con respecto a mis últimas actividades. Tuve la oportunidad de mostrarles algunas de mis fotos del Chimborazo a mi tía y primo, luego de algunos minutos llego Carlos quien con bebidas en mano abrió la sesión “Empina el codo”; pasados los minutos y las bromas ofensivas características entre nosotros y la familia en general pedimos una pizza (en realidad dos) y hambre para esos momentos me superaba, quizás por eso sentí que fue la pizza más deliciosa que había probado hasta ese momento. Una vez arreglado mis cosas y el lugar donde descansaría aproveche a tomarme un baño de agua caliente, para luego seguir conversando con mis primos, al momento tenia en mente visitar al menos el teleférico el día sábado ya que el domingo tenia previsto otro tipo de actividades.


Era sábado por la mañana siendo casi el medio día pude abrir los ojos, no había dormido así en días y en verdad necesita esas horas de sueño, luego de un rápido desayuno me dispuse a leer algunas de las revistas y libros de uno de mis primos, para ese entonces uno de los dos había regresado de la calle y se dispuso a jugar World of Warcratf mientras trataba de explicarme algo respecto al juego decidí entonces mostrarle una de las series que estoy viendo actualmente la cual se llama “How i met your Mother”, después de una maratón de capítulos vino mi otro primo de su trabajo para salir a comer algo y pasar por el teleférico, iríamos solo con mi tía y luego nos reuniríamos a la hora de la comida. El camino al teleférico fue tranquilo, sin trafico que nos impidiera el paso; luego de parquear el carro fuimos a la boletería y no seria grande mi sorpresa la diferencia de precios que hay para nacionales y extranjeros. Me encamine entonces con mi primo hacia la fila mientras bromeábamos sobre los avisos de advertencia nos hacían trepar en grupos de 5 a 6 por cabina que descendía, ya para cuando había llegado nuestro turno nos toco ir con dos señores y el hijo de uno de ellos; fue así como comenzó el paseo de 15 minutos aproximadamente donde no se reporto mayor novedad, pero algo de lo que pude percatarme fue la viva curiosidad del niño que iba con nosotros, el viaje hasta la cima había generado algunas preguntas que su padre no dejo de contestar, detalle que sin duda me dejo ver lo mucho que aprecia a su hijo; si muchos padres fueran así de atentos y pacientes con sus hijos no dudo que este seria un mejor mundo donde vivir. Casi en la cima mi primo me había recordado que en el patio de comidas tenían oxigeno para quienes tuvieran problemas para respirar, pero luego de haber pasado por lo que pase en el Chimborazo esta de más decir que estaba bastante aclimatado. Ya habiendo llegado nos dispusimos a recorrer el sector.



Algo de lo que me había percatado era la ausencia notoria de negocios y locales comerciales tanto en las cercanías del “Vulcano Park” como en la cima del teleférico, por lo que supo decirme mi primo se debía más que todo a que como toda atracción turística el teleférico tuvo su momento y una vez pasado el mismo los comerciantes tuvieron que retirarse por obvios motivos, aunque para serles francos note bastante movimiento de personas y no parecía ser una atracción desprovista de total llamativo, es más… habían tanto extranjeros como ecuatorianos disfrutando del lugar. Se nos había cruzado por la cabeza pedir un café pero decidimos dejarlo para después, ahora estábamos apreciando a Quito en todo su esplendor, mi primo supo señalarme cada sector de la ciudad así también como de algunas notas de interés sobre cada una de ellas, seguimos la ladera y para ese instante había una inusual formación de nubes que no dude en capturar en fotografías. Iban cerca de nosotros un grupo de extranjeros y llegamos a los 10 minutos hasta un lugar donde alquilaban caballos, mientras el dueño del caballo nos ofrecía una vuelta en el mismo unos dos extranjeros estaban sentados y recostados más allá del pasamanos de protección y luego preguntan que como y por que personas del extranjero sufren accidentes en mi país y hasta llegan a morir por imprudencias como esas.




Desde el lugar donde estábamos pudimos apreciar una mejor vista de la ciudad, otros llegaron y se animaron a dar una vuelta en caballo por los alrededores, por nuestro lado habíamos emprendido el camino de regreso mientras grababa el recorrido, pero pronto los vientos se hicieron más fuertes. Habíamos llegado a la fila y para ese entonces habían muchas personas esperando para abordar la próxima cabina, nos toco esperar y aproveche el momento para hacer una llamada… ya para cuando fue nuestro turno de trepar los vientos estaban demasiado fuertes por lo que el movimiento de las cabinas se había detenido un par de veces, además de movilizarse a mayor velocidad; ahora estábamos descendiendo y pude grabar la mayor parte del recorrido, ya para cuando habían pasado unos 10 minutos nos percatamos de un carro blanco abandona en el parqueadero, algo sin importancia pero en el momento si causo algunas carcajadas preguntándonos que quien habría sido el tipo que lo haya dejado estacionado tan arriba y que para colmo lo haya dejado olvidado. Ya en la parte inferior nos esperaba mi tía y en un puesto de snacks compre una bolsa de doritos limón que nunca habían probado y que rápidamente generaron adicción a ellas, justo antes de subir al carro empezó a caer una fuerte lluvia; ahora estábamos camino al quicentro para comer algo y disfrutar de un café ya para cuando habíamos salido pasamos por algo de beber y llegamos a casa. Esa noche me acosté tarde ya que habían algunas cosas que debía preparar para el día siguiente, luego de preparar mis cosas fui a dormir.

Al día siguiente me levante un tanto temprano iba a asistir a una liturgia ortodoxa, uno de mis primos fue lo suficientemente amable en levantarse temprano y llevarme hasta el lugar donde se haría la liturgia, tuve la oportunidad de conocer a la comunidad rusa en Quito y de pasar un grato momento con todos ellos; me sentí en familia y disfrutamos de un desayuno una vez terminada la liturgia; tuve la oportunidad de conocer a una chica de Serbia y conversar bastante con ella, muchos temas relacionados a nuestros hogares y países de origen; en verdad disfrute mucho de su conversación y compañía, sin conocerla mucho podía ver que era una gran persona y aunque nuestros idiomas eran diferentes con paciencia y persistencia, cada lenguaje extraño es conquistado. Ya en la tarde y luego de dejar a mi nueva amiga en su casa Salí a la plaza Foch con un de mis primos, recorrimos el lugar en carro buscando un buen bar para pasar el rato; conversamos bastante sobre la delincuencia y pasamos por algo de beber y unos doritos limón para comer en casa mientras veíamos algunos capítulos de How i met your Mother; esa misma noche emprendí un nuevo viaje, mi plan era amanecer en Guayaquil y aprovechar los pocos días de vacaciones que me quedaban para solucionar algunas cosas que me quitaban el sueño, esa noche me acompañaron mis dos primos hasta la estación de buses, en verdad no habían palabras para agradecerles la hospitalidad que tuvieron conmigo; los conozco de toda la vida y hubieron momentos en los que crecimos juntos es por eso que por muy cursi que suene se que puedo contar con ellos; ahora me esperaba un viaje de 8 horas ya de regreso en mi ciudad tendría tiempo para encargarme de mis cosas pero estaba contento por todas las experiencias vividas en esa última semana.

Epílogo - Separate Way´s

domingo, 3 de octubre de 2010


Siguiendo el post anterior, había tomado una decisión y ahora estaba camino a un nuevo destino fuera de toda previa planificación; eran cerca de 45 minutos los que nos separaban de Alausí y habíamos trepado a un bus en Palmira, en nuestro carro íbamos acompañados de unos 3 alemanes, un ecuatoriano (aparte de mi) y una chica italiana con acento catalán. Nos ubicamos al fondo del carro como en las épocas del colegio, habíamos sacado algo de agua mientras organizaba las cosas de mi pequeña maleta (como si tuviera una bolsa de ítems al estilo Final Fantasy) y aproveche a sacar mi cuaderno y escribir un poco sobre las impresiones obtenidas de las ultimas 2 horas. Janina nos estaba planteando la idea de almorzar una vez llegado a nuestro destino y en los primeros asientos estaba alzando la voz el otro ecuatoriano mientras conversaba con la italiana, pude comprender el porque se nos considera gritones y habladores, por mi lado opto siempre por el silencio y la prudencia; son preferibles las cosas así.


(Foto del recuerdo junto a mis amigos de esta travesía.)


El viaje fue de lo más tranquilo, por momento habíamos hablado de nuestros planes para después de regresar a Riobamba, Janina se quedaría u día más en Riobamba, en cambio Erick tenia en mente ir en la noche a Otavalo, por mi parte ese mismo día haría un viaje a Quito a reunirme con mi familia; pasado los minutos logramos divisar al cantón de Alausí y luego de una rápida parada en la gasolinera donde se quedarían algunos de las personas que nos acompañaban para coger un bus que los lleve a Cuenca el nuestro solo descendió hasta llegar a la calle principal del cantón, luego de bajar del bus vimos rápidamente a nuestro alrededor, a lo lejos estaba la estatua a San Pedro de Alausí, era casi medio día y optamos por buscar algo de comer; entramos al primer local que vimos, uno en toda la esquina donde pedimos el menú y sentados intercambiamos algunos comentarios sobre la televisión nacional, por ejemplo mis acompañantes no se explicaban el porque en el programa de “Quien quiere ser millonario” el premio máximo era de tan solo 50.000 dólares mientras en su país era de un millón de dólares y también se toco el tema del porque los latinoamericanos tenemos la mala costumbre de ver la televisión mientras comemos nuestros alimentos, sus dudas respecto al tema eran fáciles de entender ya que el almuerzo debería ser el momento del día en los que te encuentras con los demás miembros de tu familia y donde se puede aprovechar la oportunidad para intercambiar anécdotas del día vivido, ya sea en el colegio o en el trabajo y más raro aun es que aun se considere que las familias latinas son las más unidas. Janina me estaba describiendo como era un día normal para ella en su ciudad natal, ya para esto habíamos pedido hace unos minutos nuestros platos los cuales eran seco de gallina y carne, Janina quien había resultado ser vegetariana solo pidió aparte de la sopa un arroz con ensalada y vegetales, pasaban los minutos y para serles sinceros se me dificulto mucho no mirar hacia el televisor, me sentía un tanto avergonzado por ello pero pude controlar en parte mis impulsos nacidos de la costumbre y enfocarme en la conversación que estábamos teniendo.


Una vez terminado nuestros almuerzos y cancelar las cuentas salimos a recorrer los alrededores, en mi opinión Alausí es un lugar bastante bonito y tranquilo, habíamos pasado ya un parque, puestos de comida y ahora habíamos llegado a la estación de buses, averiguamos los precios del pasaje hasta Riobamba y luego de subir al próximo bus en salir nos acomodamos para otras dos horas de viaje; Erick para ese entonces estaba tratando de conseguir un lugar donde quedarse al llegar a Otavalo, tenia en su libro/guía sobre Ecuador algunas direcciones, consejos y teléfonos de contacto, intentamos marca desde su celular pero el saldo que tenia no le permitía la llamada por ser bono; le ofrecí mi celular para hacer la llamada pero al parecer los números en aquella guía no funcionaban más. Quedamos en buscar información sobre los hostales una vez llegados a los nuestros en Riobamba. Durante el trayecto aproveche en comer y compartir algunas barras de chocolate que tenia compradas desde la mañana para luego dormir un poco, cosa que no hacia bien últimamente mientras escuchaba a Janina y Erick hablar y hablar en Alemán yo estaba siendo despertado por los reclamos de los demás pasajeros por la velocidad en la que iba el chofer y la forma irresponsable en la que supuestamente estaba manejando. Al despertarme por completo aprovechamos para intercambiar teléfonos de contactos y correos entre nosotros para mantenernos en contacto y no perder la comunicación una vez terminada nuestra aventura; las dos horas pasaron volando y ahora estábamos entrando al terminal terrestre de Riobamba, aprovechamos para averiguar sobre los próximos carros a Quito y a Otavalo, para nuestra mala suerte ya no habrían más carros hacia Otavalo y el próximo bus a Quito saldría a las 3 y media de la tarde, meditamos sobre la situación y llegamos a la conclusión de que lo mejor seria que Erick se venga conmigo a Quito y desde la terminal de allá conseguir un carro que lo deje en Otavalo, entonces teníamos menos de 1 hora para regresar a nuestros hoteles, coger nuestras cosas y regresar a la boletería por nuestros pasajes; fue una suerte que desde las primeras horas del día ya tenia lista mi maleta para eventualidades como estas (que por lo regular me suelen suceder) y partimos en dirección a la estación de trenes, paramos al primer taxi y para mi grata sorpresa Janina estaba negociando el precio de nuestra carrera como toda buena ecuatoriana! Dejando nuestro viaje en 1.50 dólares, hecho que me hizo sonreír, esta chica sin duda era lo máximo!


Estábamos ahora afuera de la estación de trenes y frente al hotel donde se estaba hospedando Janina y Erick, luego de un par de indicaciones había llegado el momento de la despedida; es difícil de creer que uno aun buscando la soledad en sus viajes llegue a conocer y querer pasar más tiempo con seres humanos como ellos, nos dimos un gran abrazo como si de una amiga de años me estuviera despidiendo y es que aunque haya sido corto el tiempo desde que nos conocimos no hay mejor forma de conocer a alguien que no sea haciendo un viaje, en ese instante no estaba despidiendo a una “conocida” que conocí en la calle, sino más bien a una amiga de años que continuaría siéndolo por toda la vida. Corriendo al hotel subí rápidamente las escaleras y luego de revisar que nada se me quedara en la habitación baje con mis cosas y despidiendo y sobre todo agradeciendo el trato amable y atento de quienes atendían ahí me fui con la promesa de volver a quedarme en el mismo lugar de darse otra oportunidad de viajar a tan linda ciudad. Ya en el lugar de encuentro estaba Erick esperándome con sus maletas y paramos el segundo taxi que paso, llegamos en menos de 3 minutos al terminal y el tiempo aun estaba de nuestro lado, pero al parecer se habían sobre vendido los pasajes para el bus y como alternativa de solución habíamos encontrado un bus que salía a las 4 de la tarde, por lo cual teníamos 30 minutos más hasta que viniera nuestro carro, nos sentamos en el parqueadero de buses y aproveche en llamar a mi primo Ricardo sobre la hora de salida de mi carro, terminada la llamada Erick abrió su maleta y me dio un diccionario español - Alemán para que conociera su idioma y también me enseño a decir un par de frases sencillas, ya en el carro hablamos un poco sobre su decisión de venir a conocer mi país y del como su abuela pensaba que al Ecuador al que iba era el que esta en África, con el paso de los siguientes 30 minutos aproveche en seguir leyendo mi libro sobre la iconografía y Erick aprovecho también a escuchar música, nos quedaban aun 3 horas de viaje y aun así no me encontraba del todo cansado.

Habíamos llegado a la capital de Ecuador y el frio que escandalosamente estaba fuerte nos había recibido, desembarcamos y tenia en mente que en los próximos 30 minutos vendrían por mi, nos encontrábamos en la terminal de buses del sur y habíamos entrado por el patio de comidas donde Erick me invito a comer, ya que mi primo se había demorado un poco en recogerme acompañe a Erick a conseguir su pasaje a Otavalo y una vez conseguido corrimos ya que su carro salía en 4 minutos, nos dimos un fuerte abrazo y fue así como había terminado aquella alianza viajera nacida de las circunstancias con la promesa y esperanza de toparnos nuevamente por el mundo, solo pude persignarme agradeciendo a Dios por el milagro de nuestros encuentros y por haberme cuidado durante todo mi trayecto, agarre mi maleta con fuerza y partí en busca de mi primo; era el final de aventura y ahora se daba el comienzo de una totalmente diferente…

Recorrido en tren hasta Palmira!

viernes, 24 de septiembre de 2010


En la última parte del relato les había comentado que había pasado por un mal rato debito a la altura y por el cansancio físico por las actividades de ese día, una vez listas las cosas para el recorrido que tendría a primeras horas de la mañana decidí ir a dormir siendo cerca de la 1 y media de la madrugada; para mi mala suerte y como suele sucederme en los viajes antes de cualquier actividad de sumo interés para mi suelo tener problemas para conciliar el sueño y cuando pensaba que habían pasado ya las 4 horas apenas habían transcurrido unos 45 minutos y eso pude notarlo al ver frustrado la hora que era, las siguientes horas se resumieron en intentos vagos para quedar dormido donde apenas lograba permanecer así por pocos minutos, ya para cuando estaba sonando la alarma de mi celular llevaba 30 minutos despierto.


Todo lo narrado anteriormente hubiera sido terrible sino fuera porque aunque no había dormido horas seguidas me encontraba bastante descansado, prendí la luz del cuarto y empecé a alistarme poniendo todo lo que necesitaría en mi pequeño bolso mientras dejaba mi maleta lista para recogerla cuando estuviera de regreso en el hotel; ese seria mi último día en la ciudad antes de embarcarme a mi viaje a Quito y según tenia previsto el viaje en tren que tomaría la ruta hacia Palmira saldría de la estación de trenes cerca de las 6 am, y una vez en Palmira tendría 3 horas para recorrer los alrededores hasta que el tren pasara por mi nuevamente. Bajando las escaleras tuve el alivio de ver que no era el único que haría el paseo y en compañía de personas de edad estaba tomando mi desayuno, el frio aun rondaba las calles y el sol apenas estaba saliendo a lo lejos, por el tiempo no pude terminar mi comida pero logre llevar un pan con mermelada extra para el viaje el cual duraría unas 3 horas aproximadamente. Ya en la estación pase por un puesto de café donde pude comprar botellas de agua y bocadillos para el largo viaje, vi que el “auto ferro” estaba estacionado y aproveche la oportunidad para sacarle un par de fotos para luego pasar a la sala de espera donde estaban los demás pasajeros viendo un video de como fue construido el ferrocarril, estaba sentado en unas de las sillas del lado derecho de la sala y a lo lejos pude divisar a Erick quien estaba con una amiga de su misma nacionalidad de la que ya me había hablado en nuestra aventura del día anterior, me acerque a saludarlo y fui presentado con Janina, esperamos unos minutos para luego salir organizadamente hacia los exteriores, viendo el numero de nuestros boletos a mi y a Janina nos tocaba uno de los primeros puestos, en cambio a Erick le toco uno de los últimos lugares debido más que todo a que había ido a comprar su boleto en horas de la noche una vez que habíamos terminado el recorrido en bicicleta, pensamos en pedirle que se siente cerca a nosotros pero fue justo cuando los demás lugares se habían ocupado y nos toco estar sentados en esa parte del viaje sin la compañía de nuestro amigo.



Aproveche para entablar conversación con Janina que para mi sorpresa hablaba muy bien el español, que digo bien… lo hablaba excelente! En el pasado había hecho amistades de otros lados del mundo que sabían hablar bien el idioma pero ella lo hablaba como una latinoamericana mas, la razón por lo que supo decir es que había convivido 5 años en Uruguay en la época del colegio gracias a un intercambio estudiantil, ella tenia 26 años y estaba cursando la carrera de medicina, había terminado sus primeros años y le tocaba elegir una especialización la cual seria según ella algo relacionado con la neurología, con el paso de los siguientes minutos hablamos un poco más sobre nuestras ciudades de origen y algo intrigada me pregunto sobre el nivel de delincuencia que había en mi ciudad Guayaquil (la cual es alarmante), pero salvo esos detalles es un lindo lugar para conocer y si necesitaba de alguna ayuda o lugar donde quedarse podría ponerse en contacto conmigo para facilitarle la estadía, gesto que fue agradecido con la misma propuesta si en algún momento me animaba en visitar su ciudad. Los primeros tramos del viaje fueron tranquilos y en ocasiones estábamos viendo por la ventana y tomando algunas fotos del panorama, en otros en cambio escuchábamos a la guía que nos proporciono algunos datos interesantes sobre las poblaciones que pasábamos y sin dejar a un lado la flora y fauna del sector; ya que estábamos en los primeros puestos el sonido de la maquina no nos dejaba escuchar con claridad lo que el otro decía por lo que decidimos abandonar nuestros puestos y hacerle compañía a Erick quien estaba por el balcón del trasporte al fondo del auto ferro, ya estando ahí tomamos asiento y charlamos un poco con Erick para luego pedirle ayuda a la guía ya que queríamos ir al balcón. La vista era espectacular, el sol estaba muy fuerte junto al frio de la mañana proporcionaban un clima bastante templado además estábamos apreciando una buena vista del volcán Chimborazo y cada vez que lo veía no podía creerme el haber estado ahí tan cerca de la cima, Erick mientras tanto le contaba a Janina algunas historias graciosas sobre el viaje en las que al parecer era el protagonista era yo.





Estando aun en el balcón aproveche a tomar algunas fotos y por supuesto grabar un video, por un momento tuve los deseos de subir al techo, pero al parecer estaba prohibido por unos accidentes ocurridos en el pasado, como les había comentado la ruta que tomaría el tren no seria hasta Alausí pasando por la nariz del diablo como en pasado sino más bien llegaría hasta un poblado de nombre “Palmira” el porque del cambio se debe más que todo a arreglos y mantenimiento de las vías las cuales estaban en mal estado y sobretodo a lo peligroso de la ruta estaría deshabilitada esa opción hasta un futuro cercano, el nuestro fue un viaje tranquilo íbamos a unos 30 km/h y nuestra primera parada seria el sector de “Colta” para visitar a la iglesia de Balmanera y al lago del mismo nombre, eran las 9 y media de la mañana y habíamos bajado de nuestro transporte para luego cruzar la calle, la iglesia tenia su historia ya que fue la primera iglesia católica en el Ecuador y según algunos la primera en Latinoamérica, el edificio estaba aun en buenas condiciones y con planes de restauración; se podía ver la placa con el año de su construcción y luego de verla por fuera decidimos entrar y ver como iba su restauración. A lado de la iglesia había un mercado artesanal donde tenían muchos productos como shigras y artículos varios hechos de Tagua, dentro del establecimiento había una cómoda sala de estar con unos cuadros bastantes raros. El sol esta pegando directamente al edificio y Salí junto a Janine ya que íbamos ahora hacia la laguna de Colta la cual es nombrada así por los patos que en ella habitan, debo de admitir que mi idea de la laguna era más grande de lo que vi, la razón era debido a que en los últimos años se ha ido secando hasta estar en el estado en el que la encontramos, en la orilla habían algunos botes con remos, aproveche para acercarme hasta un islote lleno de hierba donde estaba Erick con Janina para asi poder admirar mejor la vista; pasados unos 30 minutos estábamos incorporándonos al grupo para subir al auto ferro nuestro próximo destino seria “Guamote” al cual llegamos pasado uso 45 minutos.





En el camino hacia Guamote el entorno había cambiado un poco ya que habían mas precipicios con pequeños ríos en el fondo además de toparnos con bastantes bosques, mas adelante vimos muchos pinos los cuales habían sido donados por el gobierno ruso hace algunas décadas atrás. Ya estando en Guamote desembarcamos en el comedor principal del pueblo, cruzamos para degustar de las empanadas de harina de maíz y un vaso de morocho caliente, nos recostamos en un muro y luego partimos a recorrer el cantón a pie, el lugar estaba lleno de bajadas y las calles eran totalmente adoquinadas, se podía apreciar un ambiente bastante cálido que me hizo pensar en la idea de en algún momento terminar viviendo en un lugar tranquilo como ese; más adelante nos topamos con lagunas panaderías y aprovechamos a comprar el pan que hacen ahí el cual es conocido por los hornos en que los hacen. Luego de eso subimos a la parte céntrica del cantón y fuimos directamente al mercado donde tenían algunos tipos de telas. Pasados unos 30 minutos subimos nuevamente al auto ferro esta vez el próximo destino seria el final del recorrido, casi al finalizar el mismo nos ayudaron con folletos sobre el manejo y funcionamiento de los ferrocarriles; para esto Palmira seria el lugar donde tomaría rutas diferentes que las de Janina y Erick ya que ellos iban hacia Alausí, yo en cambio iba a recorrer los alrededores ya que había escuchado sobre un pequeño desierto a unos kilómetros a la derecha del poblado donde nos dejaría el auto ferro, pero cuando había llegado el momento de la despedida ya que ellos subirían a otro bus que iría directo a Alausí para sorpresa de ellos me trepe al mismo bus, con algo de admiración Janina me pregunto el motivo de mi cambio de planes y solo pude responderle que era algo que debía hacer, no siempre me ha gustado estar atado a un plan; además era mi deseo permanecer más tiempo con ellos y eso fue más que un acto compulsivo ya que si habíamos comenzado el viaje juntos deberíamos terminarlo juntos. Y así fue como nos embarcamos en otro viaje esta vez de dos horas hasta Alausí, dejando atrás la planificación para seguir solo a mi instinto, estando donde mi corazón quería estar…

50 k. desde el Chimborazo a Riobamba!

viernes, 17 de septiembre de 2010


Continuando el tema anterior, estábamos en los exteriores del primer refugio algo congelados y preparándonos con el equipo necesario para el descenso e ida de vuelta hasta Riobamba en bicicleta; actividad que pensé que no me tomaría más de 2 o 3 horas… luego caí en cuenta de mi error. El guía me ayudo a ponerme los cinturones para las piernas, rodilleras, coderas, guantes y casco, etc y antes de recibir las ultimas indicaciones y siendo cerca de las 2 de la tarde estábamos listos para cubrir la ruta, después de algunos problemas para hacer rodar la bicicleta por la cantidad de lodo y piedras estábamos bajando siempre teniendo en mente el consejo dado de siempre controlar la bicicleta y que ella no te controle a ti y debido más que nada a que uno se tiende a emocionar de más cuando la velocidad aumenta, aquí el factor peligro lo proporciona los precipicios y la excesiva niebla que nos acompañaba en nuestra ida a la base del volcán.


Para es ahora de la tarde la temperatura había disminuido bastante y estaba experimentando los 0 grados se podría decir que el clima nunca esta a tu favor ya que la graniza seguía cayendo; mientras iba descendiendo iba a tal velocidad que sentía que el frio me pegaba en la cara lo cual debió ser cierto ya que la tenia totalmente roja, pero ese no fue el menor de los problemas ya que mis manos no estaban recibiendo la suficiente protección contra el frio y pronto el frio se transformo en dolor que si me pidieron describirlo seria como tener carbón caliente en las manos! Y eso sin duda era una mala señal. Me tomo algunos minutos hacer entrar en calor mis manos y seguimos con el viaje, ahora la neblina se intensificaba y después de algunos minutos habíamos salido a la carretera, nos reagrupamos para seguir con la siguiente parte del tramo el cual seria pasar por entre los paramos desérticos obviamente saliendo del camino pavimentado ahora estábamos viendo el mejor camino a seguir así también como nuestro próximo punto de encuentro. Con toda certeza les puedo decir que el camino no era de lo más cómodo y había que tener suficiente atención con las piedras en el camino (habían demasiado y muy grandes), pudimos pasar por algunas formaciones rocallosas y en más de una ocasión pudimos toparnos con manadas de vicuñas las cuales no se dejaban tomar fotos decentes, peor el que nos acercáramos lo suficiente antes de que salieran velozmente en grupo. En ocasiones tuvimos que detenernos y seguir el camino a pie con las bicicletas a cuestas ya que ciertas zonas tenían grietas bastante pronunciadas las cuales eran poco probables de saltar sin la suficiente aceleración que los espacios cortos y llenos de rocas no nos proporcionarían en otras partes del tramo el camino era tan estrecho que se necesito de todo nuestro equilibrio y sin dejar de lado las partes en las que por las subidas y bajadas inesperadas te hacían tener que usar las piernas para no perder el balance, además hubo en momento en el que me quede atrás y me tope con dos caminos; tenia mis dudas sobre que camino tomar, pero mis instintos de viajero me ayudaron a dar con el camino correcto (risas nerviosas) en total el camino estuvo de lo más emocionante aunque también tuvo su lado calmado que fue casi al terminar de cruzar el paramo el cual era de bajada y liso, casi sin rocas y con muchas vicuñas observándonos de cerca, con algo de audacia Erick aprovecho a sacar su cámara y tomarles fotos en movimiento.






Acabado aquel tramo llegamos a una grieta tipo precipicio donde con la ayuda de Erick pasamos las bicicletas al otro extremo dando cada uno un salto mediano para llegar al otro lado ahora solo nos faltaban otros 10 minutos para llegar a la carretera, los últimos metros tuvimos que recorrerlos a pie con la bicicleta a un lado por lo accidentado de la zona; ahora que estábamos nuevamente con el guía nos estaba indicando la siguiente ruta, en esta ocasión iríamos a un lado del carretero pasando por algunas de las comunidades cercanas y mientras avanzamos a gran velocidad muchos niños nos saludaban a lo que pasábamos, en el trayecto pasamos también por muchas haciendas y fincas y en eso comprendió la parte placentera del viaje ya que en la mayor parte no tuve que pedalear por la cantidad de bajadas que habían. Estaba ahora pasando por caminos con inmensos valles y precipicios frenando con cautela en los desvíos ya que no quería terminar 100 metros abajo y así pasaron los minutos, el viento golpeaba con fuerza mi rostro y no se me ocurría nada más que cantar a viva voz, ya para ese entonces teníamos unas 3 horas de viaje pronto nos toco subir por una colina lo bastante empinada como para pedir un descanso de 15 minutos, fue justo en ese momento mientras grababa un video desde lo alto de la colina que empecé a sufrir por la altura; al parecer no estaba llegando el suficiente oxigeno a mi cerebro y empezaron a experimentar malestar en la parte baja de la cabeza (nuca) además de dificultad para hablar acompañado por supuesto de mareos… con algo de terquedad pude controlar los dos últimos problemas pero el malestar en la cabeza me acompaño hasta mi regreso al hotel.





En esta parte del viaje estaba ahora en la cabina del carro tratando de recuperar fuerzas mientras consumía algunos dulces y tomaba mucha agua, estaba totalmente deshidratado y mis prendas húmedas de sudor y de la nieve del Chimborazo que había empezado a derretirse pocos minutos después de llegar al paramo; en carro logre ver a lo lejos la conocida “Piedra negra” la cual estaba en lo alto de una colina justo al frente de nosotros, nos detuvimos y sacamos los binoculares para poder apreciar mejor la vista, luego de eso seguimos el angosto camino de aquella colina, por lo que me decía el guía el próximo punto seria un “tambo” en la parte baja del valle que venia a continuación donde tendríamos la oportunidad de ver aves como el colibrí y con algo de suerte encontrar fuentes con agua mineral. Descendimos hasta llegar al fondo de aquel valle donde habían gran cantidad de flora y vegetación, la historia detrás del lugar era que los tambos eran usados para ofrecer protección contra el frio y un lugar de descanso para los mensajeros incas que llevaban noticias a través de todo el territorio y utilizaban estos lugares como sitios de refugio, era un lugar bastante extenso y se pidió sentir bastante paz, las formaciones rocosas que nos rodeaban impedían que el viento llegase al lugar pero aun así hacia bastante frío. Luego de una búsqueda infructuosa de aves llegamos a unos pocos metros a una fuente de agua la cual proveía de agua a 3 comunidades cercanas, nos aventuramos al fondo para poder degustar del agua y comprobar si esta tenia gas lo cual era cierto. Estábamos saliendo de la fuente camino a la camioneta para recoger algo de agua, revisar las rutas en el mapa y sacar los binoculares para echar un vistazo a nuestro alrededor, ahora de regreso Erick nos acompaño en el carro e íbamos de regreso a lo alto de la colina para tomar otra ruta que nos lleve a la carretera; siendo cerca de las 5 de la tarde bajamos nuevamente las bicicletas para lo que serian los últimos kilómetros del recorrido (créanme esos “últimos” kilómetros duraron más de lo que aparentan) el camino consistía en una bajada mortalmente empinada repleta de piedras, baches y curvas con lo que la vi “negra” justo cuando me disponía a seguir recibí una llamada de mi padre que me distrajo por los siguientes minutos.





Habiendo terminado la llamada y dejando del otro lado de la línea a mis padres preocupados ya que no sabían de mis planes en la sierra empecé el descenso con bastante cuidado, en ciertas partes iba rápidamente pero en otras tenia que esquivar rocas del tamaño de mi cabeza y frenar despacio para no tener que lamentar una caída bastante dolorosa. Este trayecto por lo dificultoso del camino y la cantidad de curvas me hacia pensar en que hubiera sido de mi si frenaba con fuerza y terminaba en el fondo de los barrancos y cual seria mi aspecto después de eso… al parecer la suerte estuvo de mi parte y pude superar esa carrera de obstáculos ahora en el último descenso pude ver a lo lejos la ultima población por la que pasaríamos; era un camino recto colmado de algunas fincas con perros guardianes sueltos, estábamos en sobre aviso con eso y debíamos cuidar la velocidad con la cual pasaríamos ya que si íbamos muy rápido nos perseguirían y si íbamos lentamente seriamos presa fácil, Erick se adelanto y yo le seguí el paso a unos 50 metros venia la camioneta con el guía al volante el cual cumpliría su parte en los próximos minutos. Tuve suerte al no toparme de cerca a perro alguno pero si habían bastantes niños que nos seguían el paso corriendo y saludando lo cual me alegraba mucho ya que algo que admiro y estimo en un niño es su facilidad para ser feliz, ellos siempre sonríen, son sencillos e inocentes; habíamos llegados a partes con baches y pudimos ver a otros ciclistas del sector; poco a poco el sol se fue escondiendo y nos vimos inmersos de la mas increíble obscuridad fue entonces cuando el guía prendió las luces del carro para alumbrarnos esa parte del viaje, la cual fue de gran ayuda ya que no se veía nada.


Habiendo llegado nuevamente a la carretera seguimos por ella hasta la iglesia de San Lucas en Riobamba y siendo las 8 y 10 de la noche nos detuvimos a las afueras del edificio para quitarnos el equipo y trepar las bicicletas, estaba muerto, sudado, con ampollas en las manos y dolor en los muslos, pero todo había valido la pena y siendo sincero en partes odie el paseo por lo difícil de las rutas y de los golpes que me termine dando. Esta experiencia me había puesto a prueba tanto física como mentalmente, mi cuerpo había experimentado sus límites pero aun así quería seguir y seguir; una vez que me quite el casco empecé a sentirme mejor del mareo y ya en la camioneta nos pusimos a comentar y escribir sobre nuestras experiencias. Ahora estábamos en una carrera contra el tiempo ya que debíamos pasar por un cajero y comprar el pasaje de tren de Erick, luego de despedirnos y dejarme en el hotel, fue entonces cuando comenzó la lucha contra los síntomas del mal de altura y me sentía un tanto preocupado ya que no tenia fuerzas para buscar algo de comer, solo estaba tendido en la cama casi sin sentir mi cuerpo, pude levantarme para darme un merecido baño de agua caliente de una hora y salir ha arreglar mi maleta para la aventura del día siguiente que seria el viaje en tren hasta Palmira, en las siguientes horas solo descanse y veía Cougar town y Ghost Whisperer en Sony para luego ver un documental sobre los Etíopes ortodoxos esto mientras esperaba a que se cargara las baterías de la cámara y del celular. Siendo la 1 de la madrugada estaba apagando todo y listo para lo que vendría en las próximas horas…


P.D: Quiero aprovechar para agradecer a todos quienes me escribieron y llamaron ese día para saber de mi estado, les agradezco infinitamente su preocupación hacia mi; sin saberlo me dieron nuevas fuerzas para seguir, un abrazo!