Parque Nacional "El Cajas" y nuestro regreso a Guayaquil
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Cuenca, la ciudad de los cuatro ríos!
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Redescubriendo Ingapirca
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Cuenca, una noche de vino y vacas locas!
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Algunas anecdotas de Quito
Después de dejar embarcado a Erick en el bus que lo llevaría hacia Otavalo donde de seguro lo esperaban nuevas aventuras a mi en particular me esperaban otras y de otro tipo, había pasado por una muy grata experiencia haciendo una de las cosas que más disfruto hacer que es aventurarme a lo desconocido, por ahora estaba medianamente satisfecho y desea pasar un tiempo en familia y junto a los míos encontraría algo de diversión y paz. Habían pasado años desde mi última visita a Quito, siendo las primeras horas de la noche estaba con paso acelerado en busca de mi primo que hace pocos segundos me había llamado preguntando sobre mi parada, después de un rápido saludo fuimos camino al parqueadero donde me esperaba mi tía. El frío estaba en su auge y desde el sur nos esperaba un singular viaje de 45 minutos hasta el norte de la ciudad.
Ya habiendo llegado a casa fui informado sobre los recientes cambios en el sector y casa, luego de una corta llamada a otro de mis primos para que viniera a casa con algo de bebidas nos pusimos al día con respecto a mis últimas actividades. Tuve la oportunidad de mostrarles algunas de mis fotos del Chimborazo a mi tía y primo, luego de algunos minutos llego Carlos quien con bebidas en mano abrió la sesión “Empina el codo”; pasados los minutos y las bromas ofensivas características entre nosotros y la familia en general pedimos una pizza (en realidad dos) y hambre para esos momentos me superaba, quizás por eso sentí que fue la pizza más deliciosa que había probado hasta ese momento. Una vez arreglado mis cosas y el lugar donde descansaría aproveche a tomarme un baño de agua caliente, para luego seguir conversando con mis primos, al momento tenia en mente visitar al menos el teleférico el día sábado ya que el domingo tenia previsto otro tipo de actividades.
Era sábado por la mañana siendo casi el medio día pude abrir los ojos, no había dormido así en días y en verdad necesita esas horas de sueño, luego de un rápido desayuno me dispuse a leer algunas de las revistas y libros de uno de mis primos, para ese entonces uno de los dos había regresado de la calle y se dispuso a jugar World of Warcratf mientras trataba de explicarme algo respecto al juego decidí entonces mostrarle una de las series que estoy viendo actualmente la cual se llama “How i met your Mother”, después de una maratón de capítulos vino mi otro primo de su trabajo para salir a comer algo y pasar por el teleférico, iríamos solo con mi tía y luego nos reuniríamos a la hora de la comida. El camino al teleférico fue tranquilo, sin trafico que nos impidiera el paso; luego de parquear el carro fuimos a la boletería y no seria grande mi sorpresa la diferencia de precios que hay para nacionales y extranjeros. Me encamine entonces con mi primo hacia la fila mientras bromeábamos sobre los avisos de advertencia nos hacían trepar en grupos de 5 a 6 por cabina que descendía, ya para cuando había llegado nuestro turno nos toco ir con dos señores y el hijo de uno de ellos; fue así como comenzó el paseo de 15 minutos aproximadamente donde no se reporto mayor novedad, pero algo de lo que pude percatarme fue la viva curiosidad del niño que iba con nosotros, el viaje hasta la cima había generado algunas preguntas que su padre no dejo de contestar, detalle que sin duda me dejo ver lo mucho que aprecia a su hijo; si muchos padres fueran así de atentos y pacientes con sus hijos no dudo que este seria un mejor mundo donde vivir. Casi en la cima mi primo me había recordado que en el patio de comidas tenían oxigeno para quienes tuvieran problemas para respirar, pero luego de haber pasado por lo que pase en el Chimborazo esta de más decir que estaba bastante aclimatado. Ya habiendo llegado nos dispusimos a recorrer el sector.
Algo de lo que me había percatado era la ausencia notoria de negocios y locales comerciales tanto en las cercanías del “Vulcano Park” como en la cima del teleférico, por lo que supo decirme mi primo se debía más que todo a que como toda atracción turística el teleférico tuvo su momento y una vez pasado el mismo los comerciantes tuvieron que retirarse por obvios motivos, aunque para serles francos note bastante movimiento de personas y no parecía ser una atracción desprovista de total llamativo, es más… habían tanto extranjeros como ecuatorianos disfrutando del lugar. Se nos había cruzado por la cabeza pedir un café pero decidimos dejarlo para después, ahora estábamos apreciando a Quito en todo su esplendor, mi primo supo señalarme cada sector de la ciudad así también como de algunas notas de interés sobre cada una de ellas, seguimos la ladera y para ese instante había una inusual formación de nubes que no dude en capturar en fotografías. Iban cerca de nosotros un grupo de extranjeros y llegamos a los 10 minutos hasta un lugar donde alquilaban caballos, mientras el dueño del caballo nos ofrecía una vuelta en el mismo unos dos extranjeros estaban sentados y recostados más allá del pasamanos de protección y luego preguntan que como y por que personas del extranjero sufren accidentes en mi país y hasta llegan a morir por imprudencias como esas.
Desde el lugar donde estábamos pudimos apreciar una mejor vista de la ciudad, otros llegaron y se animaron a dar una vuelta en caballo por los alrededores, por nuestro lado habíamos emprendido el camino de regreso mientras grababa el recorrido, pero pronto los vientos se hicieron más fuertes. Habíamos llegado a la fila y para ese entonces habían muchas personas esperando para abordar la próxima cabina, nos toco esperar y aproveche el momento para hacer una llamada… ya para cuando fue nuestro turno de trepar los vientos estaban demasiado fuertes por lo que el movimiento de las cabinas se había detenido un par de veces, además de movilizarse a mayor velocidad; ahora estábamos descendiendo y pude grabar la mayor parte del recorrido, ya para cuando habían pasado unos 10 minutos nos percatamos de un carro blanco abandona en el parqueadero, algo sin importancia pero en el momento si causo algunas carcajadas preguntándonos que quien habría sido el tipo que lo haya dejado estacionado tan arriba y que para colmo lo haya dejado olvidado. Ya en la parte inferior nos esperaba mi tía y en un puesto de snacks compre una bolsa de doritos limón que nunca habían probado y que rápidamente generaron adicción a ellas, justo antes de subir al carro empezó a caer una fuerte lluvia; ahora estábamos camino al quicentro para comer algo y disfrutar de un café ya para cuando habíamos salido pasamos por algo de beber y llegamos a casa. Esa noche me acosté tarde ya que habían algunas cosas que debía preparar para el día siguiente, luego de preparar mis cosas fui a dormir.
Al día siguiente me levante un tanto temprano iba a asistir a una liturgia ortodoxa, uno de mis primos fue lo suficientemente amable en levantarse temprano y llevarme hasta el lugar donde se haría la liturgia, tuve la oportunidad de conocer a la comunidad rusa en Quito y de pasar un grato momento con todos ellos; me sentí en familia y disfrutamos de un desayuno una vez terminada la liturgia; tuve la oportunidad de conocer a una chica de Serbia y conversar bastante con ella, muchos temas relacionados a nuestros hogares y países de origen; en verdad disfrute mucho de su conversación y compañía, sin conocerla mucho podía ver que era una gran persona y aunque nuestros idiomas eran diferentes con paciencia y persistencia, cada lenguaje extraño es conquistado. Ya en la tarde y luego de dejar a mi nueva amiga en su casa Salí a la plaza Foch con un de mis primos, recorrimos el lugar en carro buscando un buen bar para pasar el rato; conversamos bastante sobre la delincuencia y pasamos por algo de beber y unos doritos limón para comer en casa mientras veíamos algunos capítulos de How i met your Mother; esa misma noche emprendí un nuevo viaje, mi plan era amanecer en Guayaquil y aprovechar los pocos días de vacaciones que me quedaban para solucionar algunas cosas que me quitaban el sueño, esa noche me acompañaron mis dos primos hasta la estación de buses, en verdad no habían palabras para agradecerles la hospitalidad que tuvieron conmigo; los conozco de toda la vida y hubieron momentos en los que crecimos juntos es por eso que por muy cursi que suene se que puedo contar con ellos; ahora me esperaba un viaje de 8 horas ya de regreso en mi ciudad tendría tiempo para encargarme de mis cosas pero estaba contento por todas las experiencias vividas en esa última semana.
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Epílogo - Separate Way´s
Siguiendo el post anterior, había tomado una decisión y ahora estaba camino a un nuevo destino fuera de toda previa planificación; eran cerca de 45 minutos los que nos separaban de Alausí y habíamos trepado a un bus en Palmira, en nuestro carro íbamos acompañados de unos 3 alemanes, un ecuatoriano (aparte de mi) y una chica italiana con acento catalán. Nos ubicamos al fondo del carro como en las épocas del colegio, habíamos sacado algo de agua mientras organizaba las cosas de mi pequeña maleta (como si tuviera una bolsa de ítems al estilo Final Fantasy) y aproveche a sacar mi cuaderno y escribir un poco sobre las impresiones obtenidas de las ultimas 2 horas. Janina nos estaba planteando la idea de almorzar una vez llegado a nuestro destino y en los primeros asientos estaba alzando la voz el otro ecuatoriano mientras conversaba con la italiana, pude comprender el porque se nos considera gritones y habladores, por mi lado opto siempre por el silencio y la prudencia; son preferibles las cosas así.
El viaje fue de lo más tranquilo, por momento habíamos hablado de nuestros planes para después de regresar a Riobamba, Janina se quedaría u día más en Riobamba, en cambio Erick tenia en mente ir en la noche a Otavalo, por mi parte ese mismo día haría un viaje a Quito a reunirme con mi familia; pasado los minutos logramos divisar al cantón de Alausí y luego de una rápida parada en la gasolinera donde se quedarían algunos de las personas que nos acompañaban para coger un bus que los lleve a Cuenca el nuestro solo descendió hasta llegar a la calle principal del cantón, luego de bajar del bus vimos rápidamente a nuestro alrededor, a lo lejos estaba la estatua a San Pedro de Alausí, era casi medio día y optamos por buscar algo de comer; entramos al primer local que vimos, uno en toda la esquina donde pedimos el menú y sentados intercambiamos algunos comentarios sobre la televisión nacional, por ejemplo mis acompañantes no se explicaban el porque en el programa de “Quien quiere ser millonario” el premio máximo era de tan solo 50.000 dólares mientras en su país era de un millón de dólares y también se toco el tema del porque los latinoamericanos tenemos la mala costumbre de ver la televisión mientras comemos nuestros alimentos, sus dudas respecto al tema eran fáciles de entender ya que el almuerzo debería ser el momento del día en los que te encuentras con los demás miembros de tu familia y donde se puede aprovechar la oportunidad para intercambiar anécdotas del día vivido, ya sea en el colegio o en el trabajo y más raro aun es que aun se considere que las familias latinas son las más unidas. Janina me estaba describiendo como era un día normal para ella en su ciudad natal, ya para esto habíamos pedido hace unos minutos nuestros platos los cuales eran seco de gallina y carne, Janina quien había resultado ser vegetariana solo pidió aparte de la sopa un arroz con ensalada y vegetales, pasaban los minutos y para serles sinceros se me dificulto mucho no mirar hacia el televisor, me sentía un tanto avergonzado por ello pero pude controlar en parte mis impulsos nacidos de la costumbre y enfocarme en la conversación que estábamos teniendo.
Una vez terminado nuestros almuerzos y cancelar las cuentas salimos a recorrer los alrededores, en mi opinión Alausí es un lugar bastante bonito y tranquilo, habíamos pasado ya un parque, puestos de comida y ahora habíamos llegado a la estación de buses, averiguamos los precios del pasaje hasta Riobamba y luego de subir al próximo bus en salir nos acomodamos para otras dos horas de viaje; Erick para ese entonces estaba tratando de conseguir un lugar donde quedarse al llegar a Otavalo, tenia en su libro/guía sobre Ecuador algunas direcciones, consejos y teléfonos de contacto, intentamos marca desde su celular pero el saldo que tenia no le permitía la llamada por ser bono; le ofrecí mi celular para hacer la llamada pero al parecer los números en aquella guía no funcionaban más. Quedamos en buscar información sobre los hostales una vez llegados a los nuestros en Riobamba. Durante el trayecto aproveche en comer y compartir algunas barras de chocolate que tenia compradas desde la mañana para luego dormir un poco, cosa que no hacia bien últimamente mientras escuchaba a Janina y Erick hablar y hablar en Alemán yo estaba siendo despertado por los reclamos de los demás pasajeros por la velocidad en la que iba el chofer y la forma irresponsable en la que supuestamente estaba manejando. Al despertarme por completo aprovechamos para intercambiar teléfonos de contactos y correos entre nosotros para mantenernos en contacto y no perder la comunicación una vez terminada nuestra aventura; las dos horas pasaron volando y ahora estábamos entrando al terminal terrestre de Riobamba, aprovechamos para averiguar sobre los próximos carros a Quito y a Otavalo, para nuestra mala suerte ya no habrían más carros hacia Otavalo y el próximo bus a Quito saldría a las 3 y media de la tarde, meditamos sobre la situación y llegamos a la conclusión de que lo mejor seria que Erick se venga conmigo a Quito y desde la terminal de allá conseguir un carro que lo deje en Otavalo, entonces teníamos menos de 1 hora para regresar a nuestros hoteles, coger nuestras cosas y regresar a la boletería por nuestros pasajes; fue una suerte que desde las primeras horas del día ya tenia lista mi maleta para eventualidades como estas (que por lo regular me suelen suceder) y partimos en dirección a la estación de trenes, paramos al primer taxi y para mi grata sorpresa Janina estaba negociando el precio de nuestra carrera como toda buena ecuatoriana! Dejando nuestro viaje en 1.50 dólares, hecho que me hizo sonreír, esta chica sin duda era lo máximo!
Estábamos ahora afuera de la estación de trenes y frente al hotel donde se estaba hospedando Janina y Erick, luego de un par de indicaciones había llegado el momento de la despedida; es difícil de creer que uno aun buscando la soledad en sus viajes llegue a conocer y querer pasar más tiempo con seres humanos como ellos, nos dimos un gran abrazo como si de una amiga de años me estuviera despidiendo y es que aunque haya sido corto el tiempo desde que nos conocimos no hay mejor forma de conocer a alguien que no sea haciendo un viaje, en ese instante no estaba despidiendo a una “conocida” que conocí en la calle, sino más bien a una amiga de años que continuaría siéndolo por toda la vida. Corriendo al hotel subí rápidamente las escaleras y luego de revisar que nada se me quedara en la habitación baje con mis cosas y despidiendo y sobre todo agradeciendo el trato amable y atento de quienes atendían ahí me fui con la promesa de volver a quedarme en el mismo lugar de darse otra oportunidad de viajar a tan linda ciudad. Ya en el lugar de encuentro estaba Erick esperándome con sus maletas y paramos el segundo taxi que paso, llegamos en menos de 3 minutos al terminal y el tiempo aun estaba de nuestro lado, pero al parecer se habían sobre vendido los pasajes para el bus y como alternativa de solución habíamos encontrado un bus que salía a las 4 de la tarde, por lo cual teníamos 30 minutos más hasta que viniera nuestro carro, nos sentamos en el parqueadero de buses y aproveche en llamar a mi primo Ricardo sobre la hora de salida de mi carro, terminada la llamada Erick abrió su maleta y me dio un diccionario español - Alemán para que conociera su idioma y también me enseño a decir un par de frases sencillas, ya en el carro hablamos un poco sobre su decisión de venir a conocer mi país y del como su abuela pensaba que al Ecuador al que iba era el que esta en África, con el paso de los siguientes 30 minutos aproveche en seguir leyendo mi libro sobre la iconografía y Erick aprovecho también a escuchar música, nos quedaban aun 3 horas de viaje y aun así no me encontraba del todo cansado.
Habíamos llegado a la capital de Ecuador y el frio que escandalosamente estaba fuerte nos había recibido, desembarcamos y tenia en mente que en los próximos 30 minutos vendrían por mi, nos encontrábamos en la terminal de buses del sur y habíamos entrado por el patio de comidas donde Erick me invito a comer, ya que mi primo se había demorado un poco en recogerme acompañe a Erick a conseguir su pasaje a Otavalo y una vez conseguido corrimos ya que su carro salía en 4 minutos, nos dimos un fuerte abrazo y fue así como había terminado aquella alianza viajera nacida de las circunstancias con la promesa y esperanza de toparnos nuevamente por el mundo, solo pude persignarme agradeciendo a Dios por el milagro de nuestros encuentros y por haberme cuidado durante todo mi trayecto, agarre mi maleta con fuerza y partí en busca de mi primo; era el final de aventura y ahora se daba el comienzo de una totalmente diferente…
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Recorrido en tren hasta Palmira!
En la última parte del relato les había comentado que había pasado por un mal rato debito a la altura y por el cansancio físico por las actividades de ese día, una vez listas las cosas para el recorrido que tendría a primeras horas de la mañana decidí ir a dormir siendo cerca de la 1 y media de la madrugada; para mi mala suerte y como suele sucederme en los viajes antes de cualquier actividad de sumo interés para mi suelo tener problemas para conciliar el sueño y cuando pensaba que habían pasado ya las 4 horas apenas habían transcurrido unos 45 minutos y eso pude notarlo al ver frustrado la hora que era, las siguientes horas se resumieron en intentos vagos para quedar dormido donde apenas lograba permanecer así por pocos minutos, ya para cuando estaba sonando la alarma de mi celular llevaba 30 minutos despierto.
Todo lo narrado anteriormente hubiera sido terrible sino fuera porque aunque no había dormido horas seguidas me encontraba bastante descansado, prendí la luz del cuarto y empecé a alistarme poniendo todo lo que necesitaría en mi pequeño bolso mientras dejaba mi maleta lista para recogerla cuando estuviera de regreso en el hotel; ese seria mi último día en la ciudad antes de embarcarme a mi viaje a Quito y según tenia previsto el viaje en tren que tomaría la ruta hacia Palmira saldría de la estación de trenes cerca de las 6 am, y una vez en Palmira tendría 3 horas para recorrer los alrededores hasta que el tren pasara por mi nuevamente. Bajando las escaleras tuve el alivio de ver que no era el único que haría el paseo y en compañía de personas de edad estaba tomando mi desayuno, el frio aun rondaba las calles y el sol apenas estaba saliendo a lo lejos, por el tiempo no pude terminar mi comida pero logre llevar un pan con mermelada extra para el viaje el cual duraría unas 3 horas aproximadamente. Ya en la estación pase por un puesto de café donde pude comprar botellas de agua y bocadillos para el largo viaje, vi que el “auto ferro” estaba estacionado y aproveche la oportunidad para sacarle un par de fotos para luego pasar a la sala de espera donde estaban los demás pasajeros viendo un video de como fue construido el ferrocarril, estaba sentado en unas de las sillas del lado derecho de la sala y a lo lejos pude divisar a Erick quien estaba con una amiga de su misma nacionalidad de la que ya me había hablado en nuestra aventura del día anterior, me acerque a saludarlo y fui presentado con Janina, esperamos unos minutos para luego salir organizadamente hacia los exteriores, viendo el numero de nuestros boletos a mi y a Janina nos tocaba uno de los primeros puestos, en cambio a Erick le toco uno de los últimos lugares debido más que todo a que había ido a comprar su boleto en horas de la noche una vez que habíamos terminado el recorrido en bicicleta, pensamos en pedirle que se siente cerca a nosotros pero fue justo cuando los demás lugares se habían ocupado y nos toco estar sentados en esa parte del viaje sin la compañía de nuestro amigo.
Aproveche para entablar conversación con Janina que para mi sorpresa hablaba muy bien el español, que digo bien… lo hablaba excelente! En el pasado había hecho amistades de otros lados del mundo que sabían hablar bien el idioma pero ella lo hablaba como una latinoamericana mas, la razón por lo que supo decir es que había convivido 5 años en Uruguay en la época del colegio gracias a un intercambio estudiantil, ella tenia 26 años y estaba cursando la carrera de medicina, había terminado sus primeros años y le tocaba elegir una especialización la cual seria según ella algo relacionado con la neurología, con el paso de los siguientes minutos hablamos un poco más sobre nuestras ciudades de origen y algo intrigada me pregunto sobre el nivel de delincuencia que había en mi ciudad Guayaquil (la cual es alarmante), pero salvo esos detalles es un lindo lugar para conocer y si necesitaba de alguna ayuda o lugar donde quedarse podría ponerse en contacto conmigo para facilitarle la estadía, gesto que fue agradecido con la misma propuesta si en algún momento me animaba en visitar su ciudad. Los primeros tramos del viaje fueron tranquilos y en ocasiones estábamos viendo por la ventana y tomando algunas fotos del panorama, en otros en cambio escuchábamos a la guía que nos proporciono algunos datos interesantes sobre las poblaciones que pasábamos y sin dejar a un lado la flora y fauna del sector; ya que estábamos en los primeros puestos el sonido de la maquina no nos dejaba escuchar con claridad lo que el otro decía por lo que decidimos abandonar nuestros puestos y hacerle compañía a Erick quien estaba por el balcón del trasporte al fondo del auto ferro, ya estando ahí tomamos asiento y charlamos un poco con Erick para luego pedirle ayuda a la guía ya que queríamos ir al balcón. La vista era espectacular, el sol estaba muy fuerte junto al frio de la mañana proporcionaban un clima bastante templado además estábamos apreciando una buena vista del volcán Chimborazo y cada vez que lo veía no podía creerme el haber estado ahí tan cerca de la cima, Erick mientras tanto le contaba a Janina algunas historias graciosas sobre el viaje en las que al parecer era el protagonista era yo.
Estando aun en el balcón aproveche a tomar algunas fotos y por supuesto grabar un video, por un momento tuve los deseos de subir al techo, pero al parecer estaba prohibido por unos accidentes ocurridos en el pasado, como les había comentado la ruta que tomaría el tren no seria hasta Alausí pasando por la nariz del diablo como en pasado sino más bien llegaría hasta un poblado de nombre “Palmira” el porque del cambio se debe más que todo a arreglos y mantenimiento de las vías las cuales estaban en mal estado y sobretodo a lo peligroso de la ruta estaría deshabilitada esa opción hasta un futuro cercano, el nuestro fue un viaje tranquilo íbamos a unos 30 km/h y nuestra primera parada seria el sector de “Colta” para visitar a la iglesia de Balmanera y al lago del mismo nombre, eran las 9 y media de la mañana y habíamos bajado de nuestro transporte para luego cruzar la calle, la iglesia tenia su historia ya que fue la primera iglesia católica en el Ecuador y según algunos la primera en Latinoamérica, el edificio estaba aun en buenas condiciones y con planes de restauración; se podía ver la placa con el año de su construcción y luego de verla por fuera decidimos entrar y ver como iba su restauración. A lado de la iglesia había un mercado artesanal donde tenían muchos productos como shigras y artículos varios hechos de Tagua, dentro del establecimiento había una cómoda sala de estar con unos cuadros bastantes raros. El sol esta pegando directamente al edificio y Salí junto a Janine ya que íbamos ahora hacia la laguna de Colta la cual es nombrada así por los patos que en ella habitan, debo de admitir que mi idea de la laguna era más grande de lo que vi, la razón era debido a que en los últimos años se ha ido secando hasta estar en el estado en el que la encontramos, en la orilla habían algunos botes con remos, aproveche para acercarme hasta un islote lleno de hierba donde estaba Erick con Janina para asi poder admirar mejor la vista; pasados unos 30 minutos estábamos incorporándonos al grupo para subir al auto ferro nuestro próximo destino seria “Guamote” al cual llegamos pasado uso 45 minutos.
En el camino hacia Guamote el entorno había cambiado un poco ya que habían mas precipicios con pequeños ríos en el fondo además de toparnos con bastantes bosques, mas adelante vimos muchos pinos los cuales habían sido donados por el gobierno ruso hace algunas décadas atrás. Ya estando en Guamote desembarcamos en el comedor principal del pueblo, cruzamos para degustar de las empanadas de harina de maíz y un vaso de morocho caliente, nos recostamos en un muro y luego partimos a recorrer el cantón a pie, el lugar estaba lleno de bajadas y las calles eran totalmente adoquinadas, se podía apreciar un ambiente bastante cálido que me hizo pensar en la idea de en algún momento terminar viviendo en un lugar tranquilo como ese; más adelante nos topamos con lagunas panaderías y aprovechamos a comprar el pan que hacen ahí el cual es conocido por los hornos en que los hacen. Luego de eso subimos a la parte céntrica del cantón y fuimos directamente al mercado donde tenían algunos tipos de telas. Pasados unos 30 minutos subimos nuevamente al auto ferro esta vez el próximo destino seria el final del recorrido, casi al finalizar el mismo nos ayudaron con folletos sobre el manejo y funcionamiento de los ferrocarriles; para esto Palmira seria el lugar donde tomaría rutas diferentes que las de Janina y Erick ya que ellos iban hacia Alausí, yo en cambio iba a recorrer los alrededores ya que había escuchado sobre un pequeño desierto a unos kilómetros a la derecha del poblado donde nos dejaría el auto ferro, pero cuando había llegado el momento de la despedida ya que ellos subirían a otro bus que iría directo a Alausí para sorpresa de ellos me trepe al mismo bus, con algo de admiración Janina me pregunto el motivo de mi cambio de planes y solo pude responderle que era algo que debía hacer, no siempre me ha gustado estar atado a un plan; además era mi deseo permanecer más tiempo con ellos y eso fue más que un acto compulsivo ya que si habíamos comenzado el viaje juntos deberíamos terminarlo juntos. Y así fue como nos embarcamos en otro viaje esta vez de dos horas hasta Alausí, dejando atrás la planificación para seguir solo a mi instinto, estando donde mi corazón quería estar…
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50 k. desde el Chimborazo a Riobamba!
Continuando el tema anterior, estábamos en los exteriores del primer refugio algo congelados y preparándonos con el equipo necesario para el descenso e ida de vuelta hasta Riobamba en bicicleta; actividad que pensé que no me tomaría más de 2 o 3 horas… luego caí en cuenta de mi error. El guía me ayudo a ponerme los cinturones para las piernas, rodilleras, coderas, guantes y casco, etc y antes de recibir las ultimas indicaciones y siendo cerca de las 2 de la tarde estábamos listos para cubrir la ruta, después de algunos problemas para hacer rodar la bicicleta por la cantidad de lodo y piedras estábamos bajando siempre teniendo en mente el consejo dado de siempre controlar la bicicleta y que ella no te controle a ti y debido más que nada a que uno se tiende a emocionar de más cuando la velocidad aumenta, aquí el factor peligro lo proporciona los precipicios y la excesiva niebla que nos acompañaba en nuestra ida a la base del volcán.
Para es ahora de la tarde la temperatura había disminuido bastante y estaba experimentando los 0 grados se podría decir que el clima nunca esta a tu favor ya que la graniza seguía cayendo; mientras iba descendiendo iba a tal velocidad que sentía que el frio me pegaba en la cara lo cual debió ser cierto ya que la tenia totalmente roja, pero ese no fue el menor de los problemas ya que mis manos no estaban recibiendo la suficiente protección contra el frio y pronto el frio se transformo en dolor que si me pidieron describirlo seria como tener carbón caliente en las manos! Y eso sin duda era una mala señal. Me tomo algunos minutos hacer entrar en calor mis manos y seguimos con el viaje, ahora la neblina se intensificaba y después de algunos minutos habíamos salido a la carretera, nos reagrupamos para seguir con la siguiente parte del tramo el cual seria pasar por entre los paramos desérticos obviamente saliendo del camino pavimentado ahora estábamos viendo el mejor camino a seguir así también como nuestro próximo punto de encuentro. Con toda certeza les puedo decir que el camino no era de lo más cómodo y había que tener suficiente atención con las piedras en el camino (habían demasiado y muy grandes), pudimos pasar por algunas formaciones rocallosas y en más de una ocasión pudimos toparnos con manadas de vicuñas las cuales no se dejaban tomar fotos decentes, peor el que nos acercáramos lo suficiente antes de que salieran velozmente en grupo. En ocasiones tuvimos que detenernos y seguir el camino a pie con las bicicletas a cuestas ya que ciertas zonas tenían grietas bastante pronunciadas las cuales eran poco probables de saltar sin la suficiente aceleración que los espacios cortos y llenos de rocas no nos proporcionarían en otras partes del tramo el camino era tan estrecho que se necesito de todo nuestro equilibrio y sin dejar de lado las partes en las que por las subidas y bajadas inesperadas te hacían tener que usar las piernas para no perder el balance, además hubo en momento en el que me quede atrás y me tope con dos caminos; tenia mis dudas sobre que camino tomar, pero mis instintos de viajero me ayudaron a dar con el camino correcto (risas nerviosas) en total el camino estuvo de lo más emocionante aunque también tuvo su lado calmado que fue casi al terminar de cruzar el paramo el cual era de bajada y liso, casi sin rocas y con muchas vicuñas observándonos de cerca, con algo de audacia Erick aprovecho a sacar su cámara y tomarles fotos en movimiento.
Acabado aquel tramo llegamos a una grieta tipo precipicio donde con la ayuda de Erick pasamos las bicicletas al otro extremo dando cada uno un salto mediano para llegar al otro lado ahora solo nos faltaban otros 10 minutos para llegar a la carretera, los últimos metros tuvimos que recorrerlos a pie con la bicicleta a un lado por lo accidentado de la zona; ahora que estábamos nuevamente con el guía nos estaba indicando la siguiente ruta, en esta ocasión iríamos a un lado del carretero pasando por algunas de las comunidades cercanas y mientras avanzamos a gran velocidad muchos niños nos saludaban a lo que pasábamos, en el trayecto pasamos también por muchas haciendas y fincas y en eso comprendió la parte placentera del viaje ya que en la mayor parte no tuve que pedalear por la cantidad de bajadas que habían. Estaba ahora pasando por caminos con inmensos valles y precipicios frenando con cautela en los desvíos ya que no quería terminar 100 metros abajo y así pasaron los minutos, el viento golpeaba con fuerza mi rostro y no se me ocurría nada más que cantar a viva voz, ya para ese entonces teníamos unas 3 horas de viaje pronto nos toco subir por una colina lo bastante empinada como para pedir un descanso de 15 minutos, fue justo en ese momento mientras grababa un video desde lo alto de la colina que empecé a sufrir por la altura; al parecer no estaba llegando el suficiente oxigeno a mi cerebro y empezaron a experimentar malestar en la parte baja de la cabeza (nuca) además de dificultad para hablar acompañado por supuesto de mareos… con algo de terquedad pude controlar los dos últimos problemas pero el malestar en la cabeza me acompaño hasta mi regreso al hotel.
En esta parte del viaje estaba ahora en la cabina del carro tratando de recuperar fuerzas mientras consumía algunos dulces y tomaba mucha agua, estaba totalmente deshidratado y mis prendas húmedas de sudor y de la nieve del Chimborazo que había empezado a derretirse pocos minutos después de llegar al paramo; en carro logre ver a lo lejos la conocida “Piedra negra” la cual estaba en lo alto de una colina justo al frente de nosotros, nos detuvimos y sacamos los binoculares para poder apreciar mejor la vista, luego de eso seguimos el angosto camino de aquella colina, por lo que me decía el guía el próximo punto seria un “tambo” en la parte baja del valle que venia a continuación donde tendríamos la oportunidad de ver aves como el colibrí y con algo de suerte encontrar fuentes con agua mineral. Descendimos hasta llegar al fondo de aquel valle donde habían gran cantidad de flora y vegetación, la historia detrás del lugar era que los tambos eran usados para ofrecer protección contra el frio y un lugar de descanso para los mensajeros incas que llevaban noticias a través de todo el territorio y utilizaban estos lugares como sitios de refugio, era un lugar bastante extenso y se pidió sentir bastante paz, las formaciones rocosas que nos rodeaban impedían que el viento llegase al lugar pero aun así hacia bastante frío. Luego de una búsqueda infructuosa de aves llegamos a unos pocos metros a una fuente de agua la cual proveía de agua a 3 comunidades cercanas, nos aventuramos al fondo para poder degustar del agua y comprobar si esta tenia gas lo cual era cierto. Estábamos saliendo de la fuente camino a la camioneta para recoger algo de agua, revisar las rutas en el mapa y sacar los binoculares para echar un vistazo a nuestro alrededor, ahora de regreso Erick nos acompaño en el carro e íbamos de regreso a lo alto de la colina para tomar otra ruta que nos lleve a la carretera; siendo cerca de las 5 de la tarde bajamos nuevamente las bicicletas para lo que serian los últimos kilómetros del recorrido (créanme esos “últimos” kilómetros duraron más de lo que aparentan) el camino consistía en una bajada mortalmente empinada repleta de piedras, baches y curvas con lo que la vi “negra” justo cuando me disponía a seguir recibí una llamada de mi padre que me distrajo por los siguientes minutos.
Habiendo terminado la llamada y dejando del otro lado de la línea a mis padres preocupados ya que no sabían de mis planes en la sierra empecé el descenso con bastante cuidado, en ciertas partes iba rápidamente pero en otras tenia que esquivar rocas del tamaño de mi cabeza y frenar despacio para no tener que lamentar una caída bastante dolorosa. Este trayecto por lo dificultoso del camino y la cantidad de curvas me hacia pensar en que hubiera sido de mi si frenaba con fuerza y terminaba en el fondo de los barrancos y cual seria mi aspecto después de eso… al parecer la suerte estuvo de mi parte y pude superar esa carrera de obstáculos ahora en el último descenso pude ver a lo lejos la ultima población por la que pasaríamos; era un camino recto colmado de algunas fincas con perros guardianes sueltos, estábamos en sobre aviso con eso y debíamos cuidar la velocidad con la cual pasaríamos ya que si íbamos muy rápido nos perseguirían y si íbamos lentamente seriamos presa fácil, Erick se adelanto y yo le seguí el paso a unos 50 metros venia la camioneta con el guía al volante el cual cumpliría su parte en los próximos minutos. Tuve suerte al no toparme de cerca a perro alguno pero si habían bastantes niños que nos seguían el paso corriendo y saludando lo cual me alegraba mucho ya que algo que admiro y estimo en un niño es su facilidad para ser feliz, ellos siempre sonríen, son sencillos e inocentes; habíamos llegados a partes con baches y pudimos ver a otros ciclistas del sector; poco a poco el sol se fue escondiendo y nos vimos inmersos de la mas increíble obscuridad fue entonces cuando el guía prendió las luces del carro para alumbrarnos esa parte del viaje, la cual fue de gran ayuda ya que no se veía nada.
Habiendo llegado nuevamente a la carretera seguimos por ella hasta la iglesia de San Lucas en Riobamba y siendo las 8 y 10 de la noche nos detuvimos a las afueras del edificio para quitarnos el equipo y trepar las bicicletas, estaba muerto, sudado, con ampollas en las manos y dolor en los muslos, pero todo había valido la pena y siendo sincero en partes odie el paseo por lo difícil de las rutas y de los golpes que me termine dando. Esta experiencia me había puesto a prueba tanto física como mentalmente, mi cuerpo había experimentado sus límites pero aun así quería seguir y seguir; una vez que me quite el casco empecé a sentirme mejor del mareo y ya en la camioneta nos pusimos a comentar y escribir sobre nuestras experiencias. Ahora estábamos en una carrera contra el tiempo ya que debíamos pasar por un cajero y comprar el pasaje de tren de Erick, luego de despedirnos y dejarme en el hotel, fue entonces cuando comenzó la lucha contra los síntomas del mal de altura y me sentía un tanto preocupado ya que no tenia fuerzas para buscar algo de comer, solo estaba tendido en la cama casi sin sentir mi cuerpo, pude levantarme para darme un merecido baño de agua caliente de una hora y salir ha arreglar mi maleta para la aventura del día siguiente que seria el viaje en tren hasta Palmira, en las siguientes horas solo descanse y veía Cougar town y Ghost Whisperer en Sony para luego ver un documental sobre los Etíopes ortodoxos esto mientras esperaba a que se cargara las baterías de la cámara y del celular. Siendo la 1 de la madrugada estaba apagando todo y listo para lo que vendría en las próximas horas…
P.D: Quiero aprovechar para agradecer a todos quienes me escribieron y llamaron ese día para saber de mi estado, les agradezco infinitamente su preocupación hacia mi; sin saberlo me dieron nuevas fuerzas para seguir, un abrazo!
Publicado por
Leonardo Strife
en
21:57:00
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